Conversaciones

Escritura

Le hablo a mi yo dichoso.

Que se sienta a mirar el mar y se llena de gozo; que ve el futuro con ilusión y el presente con lentitud.

Le hablo a mi yo feliz, para que recuerde que esta dicha contiene mucha sal.

 

Le hablo a mi yo feliz.

Que tararea los días como si fueran canciones.

Le hablo a mi yo feliz, para que su memoria no pase por alto que la indiferencia en asuntos esenciales, es simple cobardía.

Le hablo a mi yo feliz.

Por si se le ocurre huir, recuerde el camino en el que ahora está.

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