Medellín: en la biblioteca del alma

El sonido de unos pasos detrás.
El timbre del celular.
El afán del día a día.
La calle. El ruido.
La mirada incinerante de un joven hambriento.
Los pies descalzos de un niño que juega con una lata de gaseosa (vacía).
Las manos desgastadas de una señora que piden a abrazos, un abrigo.
La sonrisa, cansada y sincera del músico que intenta mantener equilibrio en el bus para ecualizar el viaje.
El sonido de las monedas ya oxidadas del que vende tinto.
Los ojos vidriosos de un viejito que mira queriendo robar vida.
La risa melancólica de un malabarista que se quema por dentro.
El llanto de un bebé por la contaminación del aire.
El abrazo de su mamá mientras mira al cielo buscando pureza.

La ciudad que nos hizo, que nos hace.
Las emociones que nos desgarran, que nos abrazan, que al final nos cosen.
La ciudad de la esencia bonita. La ciudad del alma. La ciudad que baila al compás de la esperanza.

Si no es antes, cuando mis ojos se cierren quisiera sentir una Medellín con la misma belleza humana que se respira en cada esquina y con la utopía de que la palabra “podemos” está en la biblioteca de nuestras almas.

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2 comentarios en “Medellín: en la biblioteca del alma

  1. Cuando la caterva de los grupos políticos se acabe,nuestros jóvenes podrán tener en su biblioteca la palabra “podemos”, mientras, como tu lo dices seguirá siendo una utopía,pero también, mientras haya escritoras como tu, podremos deleitarnos leyendo y transportandonos…

  2. Lucha por tus sueños, eres la MEJOR. Mi escritora favorita.

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