Antología de la(s) felicidad(es)

En cualquier dosis de felicidad, existe una cantidad justa de nostalgia. Aquí, un homenaje a ella; tan sanadora cuando se instala en nosotros y tan compleja de entender que a veces la dejamos escapar. 

En incógnita

Nunca supe si era feliz.
Nunca supe si el final me dolería.
Nunca supe si el camino que pisaba estaba armado de soles o nubes; hasta que llovió.

Esa lluvia me mojó el recuerdo. Esa lluvia me bañó la memoria. Esa lluvia me limpió la vista y entonces supe que yo no preguntaba si era feliz, porque lo era.

Anestesia

Estaba segura que era felicidad.
Que eso que sentía, no podía llamarse de otra manera.
Que después de morir, revivir era ser feliz.
Y qué ingenua, porque cuando la muerte toca el alma sólo lo real puede reanimarla.

Pero a veces a la felicidad le gusta disfrazarse para revivirnos por un tiempo. Después se quita la máscara y nos mata más.
Porque es verdad: a veces la felicidad viene vestida de anestesia.

Estetoscopio

Contigo calculé cuánto resiste un corazón feliz…

Y es posible que se pause por tanta emoción.
Es posible que se quede sin oxígeno por tanto aire de paz.
Es posible que falle, porque no se siente humano.
Es posible que las arterias hagan un corto circuito, por tanta complicidad.
Es posible que se abra un poco porque las sonrisas no le caben.
Es posible también, que empiece a latir a un ritmo que no es normal porque quiere aplaudir…

Y después de experimentar todos esos cálculos, es probable que cuando esa felicidad se ausente, el corazón necesite de un marca-pasos para latir igual.

Felicidad portátil 

Dicen que hay felicidades, varias.
Dicen que hay unas más grandes que otras y otras más hondas que unas.
Dicen que hay algunas que uno cruza los dedos para que sean eternas.
Y dicen también, que existen las que no se pueden contar.

Yo creo que esta era una de esas últimas.

Yo creo que ni siquiera se podía gritar porque el eco de esa euforia, estallaba al mundo.
Creo también que yo no alardeaba mucho de ella en público por miedo a que me la robaran.
Porque era tan liviana, que se podía llevar a todas partes.
Estaba tan hecha de vida, que ella prestaba la respiración.
Era tan grande, que ocupaba más de cinco sentidos.

Dicen que hay felicidades que se quedan.
Dicen que hay otras más especiales, que uno se hospeda en ellas.

Esta era de ésas.

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2 comentarios en “Antología de la(s) felicidad(es)

  1. Me encantó…. ojalá escribieras mas seguido

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